Abelardo De La Espriella: justicia social con hechos, no discursos

Félix Manzur Jattin resalta la visión de un país más digno, equitativo y humano liderada por Abelardo De La Espriella.

En su reciente columna Abelardo: justicia social y lucha contra el hambre’, el jurista y analista Félix Manzur Jattin expone el núcleo más profundo del proyecto de Abelardo De La Espriella: una visión de justicia social que se mide por resultados, no por promesas.

Manzur describe a De La Espriella como un líder que entiende que la justicia no se predica, se construye con hechos.


Su propuesta va más allá del discurso político tradicional: busca cerrar brechas con oportunidades reales, dignificar al trabajador, proteger al campesino y garantizar que ningún colombiano se acueste con hambre.

La columna destaca que el plan de Abelardo parte de un principio ético: la pobreza no se combate con discursos, sino con oportunidades.
Por eso impulsa un Estado eficiente, solidario y humano que asegure acceso equitativo a salud, educación y alimentación.

Entre sus iniciativas, Manzur menciona un programa nacional de seguridad alimentaria que conecte directamente a los productores rurales con los consumidores urbanos, eliminando intermediarios y fortaleciendo las economías locales, también resalta la creación de centros de abastecimiento comunitario donde los campesinos vendan sus productos a precios justos, y las familias vulnerables reciban apoyo alimentario.

A esto se suman incentivos tributarios para las empresas que generen empleo en zonas de pobreza extrema, junto a una política agraria moderna que devuelva al campo su papel esencial como motor de riqueza y bienestar.

Pero la justicia social, en la visión de De La Espriella, trasciende lo económico: es respeto, inclusión y dignidad.
Manzur explica que su liderazgo busca reconocer la diversidad cultural y regional del país, garantizando igualdad de oportunidades sin caer en populismos ni divisiones de clase.
Su objetivo es construir una Colombia donde la prosperidad no sea privilegio de unos pocos, sino patrimonio colectivo de todos los colombianos.

En cada línea de la columna se refleja un mensaje claro: Abelardo De La Espriella no propone un gobierno de consignas, sino de resultados.
Su visión combina orden con compasión, autoridad con propósito, y justicia con humanidad.
Esa es la diferencia entre un político de discurso y un estadista con convicción.

Colombia necesita líderes así: firmes, humanos y coherentes.
Líderes que trabajen por una Nación donde la fe, el trabajo y la justicia caminen del mismo lado.

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