Gobernar con las leyes que ya existen: la apuesta de Abelardo De La Espriella

En un país acostumbrado a que cada gobierno llegue con la obsesión de reinventarlo todo, Abelardo De La Espriella rompe el libreto. Su visión no es la del “gran reformador” que busca refundar la República con papeles y discursos, sino la del líder que entiende que Colombia no necesita más leyes, sino decisión y autoridad para hacer cumplir las que ya existen. 

Ese afán, más que soluciones, ha traído parálisis, desgaste institucional y frustración ciudadana.

“Un presidente tiene dos opciones: gobernar con el Congreso o gobernar sin él. El problema de muchos mandatarios es ese complejo napoleónico de creerse grandes reformadores. Yo puedo gobernar con las leyes que hay”, afirmó el líder de Defensores de la Patria.

De La Espriella insiste en que la Constitución y el marco legal colombiano ya brindan herramientas suficientes para ordenar la casa y devolverle el rumbo al país. La diferencia, señala, está en la voluntad política: no se trata de inventar reformas eternas que nunca aterrizan, sino de tomar decisiones claras, firmes y rápidas.

Su postura frente al Congreso de la República también es categórica. “Se puede gobernar con un Congreso que entienda el momento histórico, el peligro para la democracia, y que esto no es de puestos ni contratos”, sentenció.

El mensaje es claro, el precandidato presidencial no pretende someter su agenda al chantaje burocrático ni a la feria de favores que ha caracterizado a buena parte de la política tradicional. Gobernar, para él, no es negociar cuotas, sino aplicar la ley y reconstruir la autoridad del Estado.

En este planteamiento se refleja uno de los ejes de su precandidatura: la necesidad de un cambio de mentalidad en la forma de gobernar. Menos show legislativo, menos reformas maquilladas, más acción y resultados. “Otra cosa es hablar de reformas. Yo hablo de decisiones”, recalcó.

El líder de Defensores de la Patria se distancia así del estilo de gobierno que él mismo denomina “napoleónico”, y se presenta como el candidato de la eficacia. 

La apuesta es audaz: en tiempos donde la política parece reducida a cálculos aritméticos en el Congreso, Abelardo propone recuperar la autoridad presidencial como guía, con la ley en la mano y sin temor a incomodar a los poderosos.

Su fórmula parece sencilla, pero es disruptiva en la práctica: autoridad sin concesiones, gobernabilidad sin clientelismo y resultados sin excusas.

¡Firmes por la Patria!

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