Por: Redacción Defensores de la Patria
Durante una entrevista concedida al canal de YouTube Desnúdate con Eva, conducido por la periodista Eva Rey, el abogado y líder del movimiento Defensores de la Patria, Abelardo De La Espriella, fue consultado sobre su postura frente al aborto.
Su respuesta fue directa “yo soy pro vida, pero la ley colombiana lo permite”, con esta declaración dejó en evidencia una convicción personal que ha sostenido a lo largo de su carrera pública y es la defensa de la vida como principio esencial de la sociedad.
Esta declaración sigue fielmente con lo que ha reiterado en otras oportunidades y es que la vida y la familia son pilares y el eje central de una sociedad.
Para De La Espriella, el derecho a nacer es inalienable, y su defensa es un deber que trasciende las coyunturas políticas o jurídicas aunque reconoce que el aborto tiene un marco legal en Colombia, mantiene firme su postura provida como parte de su visión ética y moral de país.
En Colombia, la Corte Constitucional, mediante la Sentencia C-355 de 2006, autorizó la interrupción voluntaria del embarazo en tres escenarios: cuando el embarazo es producto de violación o incesto, cuando pone en riesgo la vida o la salud de la madre, y cuando el feto presenta malformaciones incompatibles con la vida.
En 2022, con la Sentencia C-055, se amplió este marco al despenalizar el aborto hasta la semana 24 de gestación, esto convirtió a Colombia en uno de los países de la región con una regulación más amplia sobre el tema, sin embargo, estas decisiones siguen siendo objeto de debate social, político y cultural.
En ese contexto, De La Espriella plantea que la discusión sobre el aborto no debe limitarse a una visión legal sino que debe involucrar reflexiones profundas sobre la ética, la cultura, la vida y la esencia misma de la sociedad.
En múltiples intervenciones ha advertido que los principios fundacionales están bajo ataque por corrientes ideológicas radicales que buscan debilitar la familia, relativizar los valores y generar caos y defender la vida es defender esos principios porque es allí donde se forja el tejido de la nación.
La familia es la base fundamental de la sociedad, y cuando se erosiona, se debilita todo el país, la defensa de la vida se convierte, entonces, en una extensión natural de esa visión que es proteger a los más indefensos, garantizar que los niños puedan nacer y crecer en un entorno de valores, y transmitir a las nuevas generaciones el sentido del deber ser.
Además, su postura provida está enmarcada en el proyecto político que lidera con el movimiento Defensores de la Patria, desde donde plantea que los grandes cambios sociales no se logran únicamente con decretos o leyes, sino a través del fortalecimiento de la cultura y los valores.
Ser provida no significa desconocer las realidades que enfrentan las mujeres, sino ofrecerles alternativas que las protejan a ellas como a sus hijos.
En varias ocasiones De La Espriella ha hablado sobre el deber ser, un concepto que atraviesa sus convicciones y propuestas.
Para él, la sociedad colombiana debe guiarse por un orden moral claro, que defienda lo correcto y combata con firmeza aquello que atenta contra la dignidad y la convivencia, bajo esa lógica; el derecho a la vida se convierte en el primer deber ser de una nación, pues si no se protege desde la concepción, cualquier otro derecho pierde su fundamento.
La posición provida de De La Espriella no es solo un planteamiento personal, sino una declaración de principios que parte de la convicción de que Colombia necesita un liderazgo que inspire respeto en los ciudadanos, que devuelva la esperanza y que proteja a las familias de la amenaza del caos y la decadencia moral.
El movimiento Defensores de la Patria reitera su llamado a todos los colombianos para unirse en la protección de los más indefensos, en la defensa de los valores que nos identifican y en la construcción de una patria que respete la vida como el don más sagrado.
La transformación de Colombia comienza con decisiones firmes y con la convicción de que no se puede edificar futuro sin proteger el presente.