Abelardo De La Espriella: El mandato popular es una responsabilidad

Diciembre 17, 2025. 12:14 p.m. Para el precandidato presidencial y líder de Defensores de la Patria, Abelardo De La Espriella, el ejercicio de la política en Colombia ha llegado a un punto de inflexión, donde la legitimidad no se negocia en los directorios de los partidos tradicionales, sino en las calles y en la voluntad expresa de la ciudadanía. 

Con la entrega masiva de casi cinco millones de firmas ante la Registraduría, un proceso que continúa alimentándose del  respaldo que llega desde todos los rincones del país, De La Espriella sostiene que ha recibido un mandato popular que trasciende una simple aspiración electoral. Para él, este respaldo es una responsabilidad sagrada con cada colombiano que ha depositado su confianza en este proyecto de salvación nacional.

El fenómeno de la recolección de estas firmas es, en palabras del líder, un acto de “fervor y patriotismo”. Lo que distingue este proceso de las maquinarias habituales es su naturaleza orgánica: no se ha gastado un solo peso del erario ni de estructuras de poder para movilizar a la base. Es un movimiento ciudadano que ve en el “outsider” la única alternativa real para enfrentar la crisis actual.

De La Espriella es enfático al señalar que no puede ignorar este compromiso. “Yo tengo una responsabilidad con esos defensores de la patria que han creído en mí”, afirma con seriedad que refleja la magnitud del desafío que ha decidido asumir.

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Una propuesta disruptiva frente a la maquinaria tradicional

Esta convicción de respetar el mandato popular es lo que ha llevado al líder de Defensores de la Patria a cuestionar los mecanismos tradicionales de selección de candidatos, como la consulta interpartidista programada para marzo. Desde su perspectiva, someterse a un proceso que dilata la elección de un candidato único hasta marzo carece de lógica estratégica y financiera.

De La Espriella ha propuesto, en cambio, la realización de una encuesta inmediata que permita consolidar una figura única para enfrentar desde ya al que considera el heredero del régimen actual, el senador Iván Cepeda.

Para cualquier estratega político, dejar al candidato de la izquierda comunista solo en el partidor durante cinco meses es “un verdadero despropósito”. La propuesta del precandidato no solo busca ahorrarle recursos considerables al Estado colombiano, sino también dotar a la oposición de una dirección clara y temprana. 

Sin embargo, su postura no es un capricho personal, sino una respuesta a la voluntad de los más de cinco millones de ciudadanos que ya se manifestaron a través de su firma. El camino no debe ser dictado por lo que los partidos de siempre quieran imponer, sino por lo que el pueblo ya ha decidido respaldar de manera contundente.

La coherencia es, para De La Espriella, la piedra fundamental de su movimiento. En un escenario político marcado por el oportunismo, el precandidato reivindica la “extrema coherencia” como el valor que blinda su relación con los electores. Ante las comparaciones con procesos del pasado que no se tradujeron en votos, el líder es tajante: el momento que vive el país es radicalmente diferente. El fervor que hoy se siente en las plazas y en el envío constante de firmas responde a una urgencia nacional que no admite analogías con la política tradicional. Aunque reconoce que “firmas no son votos”, entiende que el respaldo obtenido es la base de un mandato ciudadano que exige una representación firme y disruptiva.

En este sentido, ser el líder de Defensores de la Patria implica actuar en consecuencia con ese respaldo. No se trata de participar en la política para ser uno más del sistema, sino para transformarlo desde la autoridad que otorga el apoyo popular no comprado. De La Espriella se mantiene firme en su decisión de seguir el proceso “como corresponde”, priorizando el vínculo con sus defensores por encima de las conveniencias de las élites políticas. Su compromiso es con el futuro de la nación y con la recuperación del orden, la libertad y la dignidad, valores que resuenan en cada una de las rúbricas presentadas ante la autoridad electoral.

Este mandato popular no es una carga, sino el motor que impulsa la visión de un país próspero y seguro. Con la mirada puesta en el objetivo final, Abelardo De La Espriella reitera que su lealtad está con quienes han decidido no rendirse. La meta es clara: honrar la confianza de millones y conducir a Colombia hacia un horizonte de verdadera libertad, guiado por la disciplina y la determinación de quienes se niegan a ver su patria caer en el abismo.

Súmate al ejército de Defensores de la Patria y trabajemos juntos por una Colombia más segura, próspera y justa.

¡Firme por la Patria!

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