Abelardo De La Espriella no deja pasar oportunidad para recordar las acciones jurídicas que ha emprendido contra el Gobierno Petro; una de ellas, la demanda que interpuso contra el memorando de entendimiento firmado entre el Ministerio de Comercio de Colombia y el régimen de Nicolás Maduro para crear una supuesta “zona económica binacional” en la frontera.
En entrevista con Ley del Montes, el líder de Defensores de la Patria cargó contra ese acuerdo al que calificó de “zona franca de narcotráfico” disfrazada de integración. “Yo demandé ese memorando ante el Consejo de Estado porque un ministerio no tiene potestad legal para hacerlo; solo el presidente con autorización del Senado de la República puede firmar algo así”, explicó.
La denuncia no es nueva. Desde 2023, De La Espriella, junto al constitucionalista Germán Calderón España, presentó la demanda de nulidad, advirtiendo que el memorando carecía de sustento jurídico y ponía en riesgo la soberanía nacional. Medios como Caracol Radio e Infobae reseñaron en su momento que el recurso incluía incluso una medida cautelar de suspensión inmediata.
Pero para De La Espriella, el asunto no es solo legal sino político y de seguridad nacional. En sus palabras, Petro “desfinancia y desmoraliza a la Fuerza Pública mientras empodera a los bandidos en regiones como el Catatumbo, entregándoles poder territorial bajo la fachada del binacional”. Y va más allá: “La izquierda radical siempre ha sido socia del narcotráfico. Petro no engañó a nadie, dijo hacia dónde iba y once millones de colombianos prefirieron no creerle. Yo lo entendí siempre”, aseguró en la charla.
Las advertencias del abogado hoy resuenan con fuerza. En distintos programas en los que ha participado ha sostenido que ese acuerdo abriría la puerta a una mayor injerencia del chavismo y del crimen organizado en Colombia. “No soy oráculo ni Nostradamus ironizó, simplemente es imposible que salga bien un ejercicio liderado por un exguerrillero aliado de Maduro, Irán, Hezbollah y otras hierbas del pantano”.
Para sus críticos, el discurso puede sonar duro. Para sus seguidores, es prueba de coherencia y valentía. En todo caso, De La Espriella ha hecho de esta demanda un símbolo de su campaña: la defensa de la soberanía por la vía jurídica y, si es necesario, por la razón o por la fuerza.