De La Espriella: “Cumpliré mi servicio militar con la Presidencia y luego volveré a mi vida”

Para Abelardo De La Espriella, llegar a la Presidencia de Colombia no es un premio ni un escalón de poder: es un acto de servicio. 

Lo ha dicho con la claridad de quien no busca eternizarse en el cargo, sino cumplir una misión y retirarse con el deber cumplido: “Yo pagaré mis cuatro años de servicio militar con la Presidencia”, afirma. “Después de eso, me retiro para siempre de la vida pública”.

No hay en sus palabras ni cálculo político ni promesa vacía. Hay una declaración de principios. Para él, gobernar es servir; y servir, un sacrificio que debe tener un final digno.

Cuando ese ciclo termine, el líder de Defensores de la Patria no sueña con poder sino con paz. Con volver al campo, abrazar a su esposa, ver crecer a sus hijos y leer los libros que le acompañaron en los años de lucha. 

“Solo hay una cosa mejor que leer, y es releer”, dice con humor y nostalgia.

Su retiro no será una huida, sino una vuelta a la esencia: la vida sencilla, los atardeceres, el vino propio, la conversación con los amigos, los valores que construyen al hombre antes que al político.

“Me voy a desaparecer por completo, a vivir en contemplación”, confiesa. Y esa serenidad lo distingue en un país donde muchos se aferran al poder incluso cuando ya no tienen nada que ofrecer.

El legado continúa

¿Qué pasará cuando se vaya? Es la pregunta que le hicieron en la entrevista con Emprendedor Digital y su respuesta es simple: vendrá otro a continuar el legado. “Ya yo habré cumplido con mi servicio militar, hermano”, dice con su tono caribe firme y cercano. “Que venga otro y ponga el pecho también”.

Para él, el liderazgo verdadero no consiste en permanecer sino en dejar la escuela. En inspirar a otros para que tomen la bandera de la Patria y sigan la ruta trazada.

De La Espriella no busca coronas ni estatuas. Busca cumplir el propósito que, según él, le fue asignado por Dios: reordenar la República, devolver la esperanza y reconstruir la moral nacional.
Y cuando eso esté hecho, volverá a casa con la conciencia tranquila y el alma en paz.

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