Abelardo De La Espriella tiene una visión clara de su propósito: reconstruir la nación y devolverle a Colombia el lugar que se merece.
El precandidato presidencial y líder del movimiento Defensores de la Patria afirmó que, si lograra este objetivo, se iría tranquilo al sepulcro, incluso si eso significara morir al día siguiente de finalizar su mandato.
Esta convicción inquebrantable no es un simple discurso, sino una promesa de entrega total a la patria. De La Espriella explicó que su labor fundamental es haber reconstruido la nación, y que, si se le diera a escoger entre ese logro y su propia vida, elegiría el primero sin dudarlo. Para él, la vida tiene un propósito superior: servir al país y a su gente.
Con esta certeza, De La Espriella ha identificado los problemas más graves que aquejan a Colombia: inseguridad, corrupción, mal manejo en la salud, la economía, la educación, el desempleo y la injusticia. Su propuesta para resolverlos no es solo teórica, sino que se basa en la acción inmediata.
El día de su posesión, en la primera hora de gobierno, planea emitir 90 decretos para abordar temas urgentes como seguridad, economía, salud y generación de empleo.
Su enfoque es directo. En las primeras 16 horas de su mandato, promete tomar tres decisiones clave que generarán “felicidad y protección” para los colombianos honestos, y “pánico y terror” para los criminales. Este es su compromiso: solo necesita 16 horas para demostrar su capacidad de liderazgo y su voluntad de cambiar el país.
Para De La Espriella, su falta de miedo es una ventaja que lo diferencia de otros políticos. Con un carácter que, en sus propias palabras, no es “cobarde” ni “aguao”, se muestra como el líder firme que la nación necesita para enfrentar sus desafíos más profundos.
Súmate al ejército de Defensores de la Patria y trabajemos juntos por una Colombia más segura, próspera y justa.