En medio del debate electoral, el nombre de Abelardo De La Espriella ha vuelto a ser vinculado con el caso DMG y con su antiguo cliente, David Murcia Guzmán. Frente a estos señalamientos, el candidato presidencial y líder de Defensores de la Patria decidió responder de manera directa, reiterando que su participación en ese episodio fue exclusivamente en calidad de abogado, una actividad legítima protegida por la Constitución y por los principios del Estado de Derecho.
De La Espriella recordó que, a lo largo de más de dos décadas de ejercicio profesional, llevó más de 5.000 procesos judiciales, muchos de ellos de alta complejidad. “Si lo que hay contra mí son ataques por mi ejercicio profesional, entonces no hay nada, porque todo lo hice en el marco de la ley”, ha señalado al referirse a las críticas que buscan asociarlo con las conductas atribuidas a su antiguo cliente.
Según explicó, su relación profesional con DMG tuvo una duración aproximada de tres meses. Afirma que decidió apartarse de la defensa cuando consideró que no se le estaba diciendo la verdad sobre aspectos relevantes del caso. En su versión, no existió ningún tipo de sociedad, alianza o participación en actividades empresariales o financieras vinculadas a esa organización.
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La defensa como derecho constitucional
El candidato presidencial ha insistido en que en una democracia toda persona tiene derecho a la defensa técnica, sin importar la gravedad de las acusaciones en su contra. Este principio, consagrado en la Constitución Política de Colombia y en los tratados internacionales de derechos humanos, garantiza que incluso los investigados por delitos complejos cuenten con representación jurídica.
De La Espriella sostiene que cuestionar a un abogado por ejercer la defensa equivale a desconocer uno de los pilares del sistema judicial. La legitimidad de cualquier proceso penal depende, precisamente, de que el acusado cuente con un defensor que garantice el debido proceso. Desde esa perspectiva, afirma que su actuación en el caso DMG fue estrictamente profesional y temporal.
También ha rechazado las versiones según las cuales habría tenido vínculos económicos indebidos con David Murcia. “Yo jamás me robé el dinero de DMG”, ha declarado de manera categórica, subrayando que nunca fue acusado ni condenado por hechos relacionados con esa organización. Añade que, como ciudadano colombiano, estadounidense e italiano, ha declarado sus ingresos conforme a la ley, lo que, en su criterio, descarta cualquier hipótesis de testaferro o participación irregular.
En relación con las declaraciones de Murcia, quien ha manifestado resentimiento por la terminación del vínculo profesional, De La Espriella señala que la discrepancia se originó precisamente en su decisión de apartarse del caso. Según ha explicado, su salida obedeció a razones profesionales, no a acuerdos con el gobierno de la época ni a beneficios personales.
El líder de Defensores de la Patria también ha criticado lo que considera campañas de desinformación en redes sociales, donde circulan contenidos que, según él, buscan ridiculizarlo o atribuirle conductas inexistentes. En ese contexto, sostiene que la discusión debe centrarse en hechos verificables y no en insinuaciones o montajes.
Más allá del episodio específico, De La Espriella plantea que el debate de fondo es la defensa del ejercicio profesional del abogado. Reitera que sin defensa técnica no hay justicia legítima y que la estigmatización de quienes asumen casos controvertidos puede debilitar el sistema judicial en su conjunto.
En su calidad de candidato presidencial, afirma que su trayectoria debe evaluarse de manera integral: más de 22 años de litigio, miles de procesos y ausencia de sanciones o condenas relacionadas con el caso DMG. Para él, la discusión pública debe distinguir entre la responsabilidad penal de un cliente y el rol constitucional del abogado que lo representa.
Abelardo De La Espriella concluye que su aspiración presidencial no se verá afectada por señalamientos que, en su criterio, carecen de sustento jurídico. Sostiene que su proyecto político se basa en la legalidad, la transparencia y el respeto por las instituciones.
Quienes compartan esta visión y consideren que el país necesita liderazgo con independencia y apego al Estado de Derecho, están invitados a unirse a Defensores de la Patria y respaldar la candidatura presidencial de Abelardo De La Espriella.