13 de febrero de 2026. 03:38 p.m. El líder de Defensores de la Patria Abelardo De La Espriella habló recientemente en una entrevista sobre su vida familiar, su infancia en Montería y las motivaciones que lo llevaron a dar el salto hacia la Presidencia de la República.
“Si tú me preguntas cuál es el mayor éxito de mi vida: mi mujer y mis cuatro hijos. No cambio eso por nada. Es la felicidad más grande, es lo que mejor me ha quedado y es la bendición más importante que Dios le ha dado a mi vida”, afirmó el candidato.
Su historia de vida comenzó en Montería y luego a una edad muy jóven se trasladó a la capital del país. “Yo salí super pelado, como a los 15 años y medio, y arranqué para Bogotá”, recordó. Desde muy joven tenía metas claras: “Siempre quise hacer cosas grandes. Siempre dije que iba a tener una gran firma de abogados”. Incluso, confiesa que en su interior sabía que este momento llegaría: “Solamente yo sabía que este momento de la Presidencia iba a llegar… pero nunca lo busqué. Traté de evitarlo por 46 años”.
El Tigre también asegura que no hizo carrera política tradicional porque este no era su propósito: “Si hubiese querido hacer carrera política ya habría sido senador o ministro. Me ofrecieron muchas cosas, pero a mí siempre me gustó la empresa privada”. Sin embargo, reconoce que sentía un llamado: “Tenía la íntima convicción, el pálpito, como dicen las abuelas, de que algún día iba a tener que dar un paso al frente en la defensa de la democracia, la libertad y la institucionalidad. Y ese día ha llegado”.
Sobre qué lo llevó definitivamente a lanzarse, explicó: “No creo que sea mejor que los otros candidatos, pero sí creo que tengo más carácter y determinación que cualquiera para hacer lo que Colombia necesita para salvarla y reconstruirla”.
Al volver sobre sus inicios académicos en la Universidad Sergio Arboleda, donde estudió Derecho, Abelardo De La Espriella explicó su fórmula de éxito: “Todo lo que uno se proponga en la vida es posible con determinación, algo de disciplina y teniendo claro cuál es el objetivo”.
Desde el principio tuvo claridad: “Cuando empecé a estudiar Derecho me apasioné y dije: voy a ser defensor penal. Voy a tener una firma en la Zona T, voy a tener 100 abogados y oficina en Estados Unidos”. Para él, la clave está en el enfoque: “El problema de muchos pelados hoy es que no saben qué quieren. Si no sabes qué quieres, nunca vas a llegar a la meta”.
Asimismo el aspirante reconoce que en el camino surgen nuevas ideas, pero insiste en la concentración inicial: “Al principio tienes que estar enfocado en una sola cosa”. Incluso relativiza la dificultad de su trayectoria: “No hay que hacer nada extraordinario si tienes la claridad y la determinación de la que otros carecen”.
Hoy, asegura, esa misma determinación es la que lo impulsa a defender la libertad, la democracia y la institucionalidad del país. Pero más allá de la política, deja claro que su mayor orgullo sigue estando en casa: formar hijos con identidad propia, criterio y mundo propio.
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